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En Francia, las oficinas solo están ocupadas alrededor del 30 % del tiempo: al final del día, por la noche y los fines de semana, se quedan vacías. Al mismo tiempo, más de 330 000 personas sin hogar duermen en la calle.
De esta constatación nació la asociación Les Bureaux du Cœur, que propone a las empresas transformar sus espacios desocupados en alojamiento de emergencia individual. En colaboración con una red de entidades sociales, Les Bureaux du Cœur orienta a personas en situación de precariedad y las pone en contacto con empresas.
Desde mediados de junio, gracias a un acuerdo firmado con la asociación, ponemos nuestras oficinas a disposición de una persona sin hogar por las noches y los fines de semana, con un espacio acondicionado para ello. Farid es nuestro primer invitado. Aún es pronto para hacer balance, pero no para contar cómo empezó todo.
Ganas de ir más allá
El proyecto nace de nuestra estrategia global de RSC. Desde hace varios años, Work With Island se compromete a apoyar a asociaciones sin ánimo de lucro ofreciéndoles condiciones ventajosas. «Ya estábamos comprometidos, pero queríamos ir un poco más allá, y no solo en lo que respecta a las cabinas recicladas», explica Vanessa Roy, directora de RSC externa de Work With Island.
Nuestra misión, aportar serenidad a los espacios de trabajo, conecta directamente con la de Les Bureaux du Cœur, que la lleva a quienes más la necesitan. «Era algo muy concreto de poner en marcha, con una auténtica dimensión humana: poder ayudar a una persona en situación de precariedad y permitir que nuestros equipos se implicaran directamente en el día a día de la empresa», añade Vanessa.
Una decisión asumida desde el principio: implicar a los equipos en un proyecto compartido, no impulsado únicamente por recursos humanos.
Para Yohann y Robin, cofundadores de Work With Island, participar en el proyecto fue algo evidente: «Recuerdo la reunión en la que Vanessa nos lo contó. Terminó la frase y Robin y yo nos miramos pensando: claro, ¿cómo no se nos había ocurrido antes?», cuenta Yohann.
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Establecer un marco
Antes de acoger a alguien, había que establecer un marco claro. Les Bureaux du Cœur lo define con precisión. Se firma un convenio tripartito de tres meses, renovable, que compromete a la empresa anfitriona a no pedir nada a cambio al invitado, ni servicios ni disponibilidad, y que fija las condiciones de la acogida.
«Definimos condiciones precisas porque es lo que protege a todos, tanto a la persona acogida como a la empresa que abre sus puertas», explica un representante de Les Bureaux du Cœur. Las reglas son claras y concretas: el invitado tiene acceso a las oficinas de 18:30 a 9:00 entre semana, y durante todo el día los fines de semana. La asociación acompaña la puesta en marcha con recursos formativos y un seguimiento periódico.
Además de la acogida, Les Bureaux du Cœur ayuda al invitado en su búsqueda de vivienda.
Equipos implicados
Con el marco establecido, faltaba movilizar a los equipos. Cuando Vanessa presentó la iniciativa, la respuesta fue inmediata: dos parejas de voluntarios se ofrecieron desde la primera reunión. Entre ellos, Adélaïde, Tou-Zeu, Laure y Fleur no dudaron en dar un paso al frente.
Para Laure, la misión tuvo sentido desde el principio: «A menudo oímos hablar del sinhogarismo sin saber cómo actuar de forma concreta, a nuestra escala. Aquí había algo concreto que hacer: acoger a Farid, asegurarnos de que se sintiera bien y estar disponibles si necesitaba algo».
Fleur, por su parte, ya tenía experiencia en el voluntariado: «Ya había sido voluntaria, sobre todo en Les Restos du Cœur y en rondas de atención a personas sin hogar. Para mí fue el paso lógico, surgió de forma bastante natural».
Ser persona de referencia de Les Bureaux du Cœur es un papel concreto en el día a día, un puente entre los empleados y el invitado: asegurarse de que todo vaya bien, organizar la acogida, compartir buenas prácticas internamente y estar disponible para responder a las preguntas del invitado.
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Un primer encuentro
Solo faltaba conocer a quien pronto compartiría el espacio. A principios de junio organizamos un primer encuentro con Farid, que llevaba unos meses sin hogar y contaba con el acompañamiento del Ayuntamiento de París. El objetivo: tener una primera conversación, enseñarle nuestras oficinas y confirmar juntos el proyecto de acogida.
En los días siguientes, nuestros voluntarios prepararon su llegada. Entre otras cosas, convirtieron una sala en dormitorio con un sofá cama, un armario adicional, ropa de cama y almohadas. Unos días después, Farid se instaló en nuestras oficinas. Además de su habitación, tiene un espacio propio en la nevera y acceso a una ducha y a los aseos.
¿Y ahora?
Desde su llegada, las cosas se han ido asentando poco a poco y Farid se ha adaptado al lugar. Esta aventura no ha hecho más que empezar, y lo que nos llevamos hasta ahora cabe en una idea sencilla: una oficina puede tener dos usos, dos razones de ser, dos ritmos. De día, se trabaja en ella. De noche, una persona sin hogar puede encontrar un techo.
En Francia, 350 empresas de más de 30 ciudades ya son anfitrionas, y más de 900 personas han recibido apoyo desde la creación de la asociación. Es una iniciativa sencilla y al alcance de cualquier empresa con oficinas vacías por la noche.
Así que, si tú también quieres ayudar a una persona sin hogar, Les Bureaux du Cœur puede ponerte en contacto con alguien que lo necesite.




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